La línea punteada

Las separaciones de tu pareja son como cuando intentas cortar un papel por la línea punteada: aunque lo hagas con cuidado tus manos son torpes y rompen la hoja, luego quieres corregir y es peor. Te quedas con un pedazo de papel asimétrico, irregular, pensando que a la próxima mejor usarás las tijeras. Me quedé extrañando el librote de Palinuro de México que mis papás me regalaron (y me dedicaron) un cumpleaños antes de que yo conociera a mi ex, o mirando la caja vacía del Dummy de Portishead: preguntándome si por lo menos alguien ha vuelto a escuchar aquél CD sin caja.

Una vez que te resignas a la pérdida, los meses siguientes te la pasas recomponiendo tu coleccción. Me paro en el estante de los DVDs diciendo: diablos, yo compré Happiness cuando todavía era válido comprar películas en VHS, ¿la compraría otra vez?

Entre otras cosas una separación te vuelve otra persona. Hace diez años, cuando terminé de ver Happiness en la Muestra, aplaudí, y en seguida me di cuenta que estaba en una sala de cine y la gente no aplaude en las salas de cine. Cuando supe que su director, Todd Solondz, venía a la Cineteca me salí de mi trabajo y me colé como pude en la conferencia de prensa, donde vi, admirado, a un redneck de lentes, camisa de franela y tenis Converse evadir las acusaciones de pederastia. Pero ahora yo no haría tanto por una película, ¿o sí?

Creo que sí voy a comprarla.

Mientras tanto, lentamente voy recomponiendo mi colección, que tal vez nunca podrá ser tan extensa como fue. Que seguramente —aunque espero que no— volverá a ser diezmada en mi próximo divorcio —que espero nunca suceda—. Pero que se parece a lo que soy ahora. Soy alguien que parece edredón: estoy hecho de parches. Más de la mitad de mis DVDs ahora son películas infantiles, y no soy exactamente yo quien las disfruta.

10 comentarios

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10 Respuestas a “La línea punteada

  1. ¿Habrá alguna ocasión en la que la colección de uno quede absolutamente terminada? ¿o alguna otra en la que uno se vuelva experto en el origami de las relaciones?

  2. Me deprimes, igual sigo amando a tu hijo.

  3. Elisabetta

    Cariño…llena tus estantes con sonrisas, colecciona experiencias, recuerdos, abrazos, llena tu corazón con ellos…el dvd o el cd, los malditos muebles van y vienen, pasan de moda y hoy, digas lo que digas, lo bailado nadie te lo quita.
    La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento, filosofía barata pero cierta!

  4. Ouch. Esto de la línea puntiiada sí que dolió man’to.

  5. Felipe…
    Así es la sensación. Descubrí un día que todos los discos de Pink Floyd se quedaron con Paula… mis discos de Fito Paéz, Cerati y más de 150 mil pesos se quedaron con Lizett. Ahora sobrevivo con mi Laptop, el Ares donde recuperé la mayor parte de esos discos y los libros que nuevamente he comprado. Tienes la fortuna de coleccionar películas de Barney; tienes a tu hijo. A mí me queda la sombra de robar fotos por Facebook y ver que día a día mis hijas se hacen señoritas.

  6. La linea punteada… ¿sabes que es peor? Estar totalmente segura de que usaste tijeras y que no lo pudiste haber hecho mejor pero…¡no importa! Siempre se va a arruinar… yo por eso le hecho la culpa a la hoja! de seguro estaba defectuosa

  7. Carmen

    Con lo de las tijeras me hiciste acordar a la letra de una canción de Andrés Calamaro: “todo lo que termina, termina mal / y si no termina, se contamina mal”. Ojalá no fuera cierto, pero…

  8. Híjole, el post estuvo muy sensible. Eso no le quita lo bueno a la metáfora de la línea punteada. Me acuerdo mucho de que me platicaste de lo barroco de Palinuro. Tanto que me fui a la biblioteca de la Ibero y me eché medio libro de una sentada, en esas sillas incómodas de madera. También me acuerdo que fui a ver Happiness… y no me gustó. De todos modos, es sorprendente cómo siguen resonando los nombres de discos, películas y personas, a años de distancia. Un saludo.

  9. Ana

    “Soy alguien que parece edredón: estoy hecho de parches.”

    Sería triste ser una colcha lisa sin memoria.

    Las eclécticas y re-organizadas colecciones de dvd’s y cd’s, son cómo las cicatrices, señales de que el tiempo ha pasado y que hemos vivido a lo largo de él.

    Al hacer un breve recuento de tus últimos post me doy cuenta que andas medio “regresivo”. Reflexionando hoy cosas del ayer. Me da mucho gusto! Creo que estás elaborando de la manera adecuada!

    Saludos y felicitaciones a tu Psi!

  10. DANIEL RIVERA

    Definitivamente,… uno colabora con parches (a veces sin querer ) para otros edredones,..a veces grandes, a veces minusculos e insignificantes, y contribuye a las colecciones de otros. Porque nada es para uno mismo.
    Lo bello de esto es que “alguien” al mirar su edredon una noche fria, te recordara cuando mire aquel “parche” con que contribuiste…