El secreto

Hace 15 años yo era el eterno amigo enamorado de la amiga que, obvio, tenía por novio a un papanatas que la trataba como retrasada mental. Ella venía y me contaba sus cuitas y las atrocidades que vivía con el susodicho. Y sufría. A veces lloraba. Cortaba una semana y se devastaba. A los pocos días estaban juntos de vuelta con una felicidad neurótica.

Finalmente —y esta escena se ha repetido una media docena de veces con media docena de amigas— yo cometía la tarugada de confesarle mi amor. Ella se me quedaba viendo como si acabara de diagnosticarle cáncer terminal. Lo que seguía podía ser: o lo negaba y lo minimizaba, o se reía a carcajadas, o se ponía muy seria y solemne, o lloraba, o se levantaba y se iba, o vomitaba.

Pasaron los años y a fuerza de escucharles historias parecidas que a veces me llevaban a pensar que todas andaban con el mismo papanatas, me dí cuenta que la solución era esa: ser un papanatas.

No era fácil. La ciencia del papanatismo está vedada para el nerd promedio, como yo. Pero un día supe que había un Maestro en las montañas que me diría el secreto. Me puse la túnica ritual y me interné descalzo en el sendero montañoso. Tras varios días de caminar entre riachuelos y matorrales, barrancos y bosquecillos, llegué a un claro donde estaba el Gurú, rascándose los testículos y bebiendo cerveza. Esto me dijo:

«Compórtate como si ella te gustara lo suficiente como para invitarla a salir, pero hazla sentir que te genera bastantes dudas. Que no fue suficiente para ti. Así la segunda cita es como si le dieras una oportunidad de reivindicarse. Y la tercera y la cuarta. Luego la rechazas de plano. No quieres saber de ella. Entonces ella va a llamarte. También funciona tratarla como si fuera un objeto sexual desde la primera cita. Lo que nunca debes hacer es hacerla pensar, porque va a admirarte y tú no quieres una relación platónica. Siéntete libre de ser grosero, rudo, ofensivo, vulgar, dominante, celoso, incongruente, ratero. Eso lo valoran mucho.»

Me dijo algunas cosas más. Meditamos hasta el amanecer, que fue cuando se acabaron las cervezas. Luego emprendí el camino de regreso, totalmente iluminado.

9 comentarios

Archivado bajo Netas del planeta, Profetas

9 Respuestas a “El secreto

  1. Te leo y no lo creo.
    Te leí y me marcho… Iluminada.

  2. Filip

    Once again, thank you Master…

  3. Diego

    Ahora el iluminado soy yo…

    El mantra Sagrado: ve al papanatas, siente al papanatas, se el papanatas…

  4. Si te hace feliz…finge ser papanatas y sigue a tu gurú particular.

    Deja decirte que eso siempre se nota, es decir una sabe cuando “nació papanatas”, y detectamos cuando su papanatería es auténtica y no imitación.

    La susodicha siempre descubrirá lo que eres y dirá a sus amigas:

    “Felipe es un nerd promedio que finge se papanatas” :-D

    ¡Besos!

  5. Alondra

    No puedo creer que tuvieras tantas amigas masoquistas…

    «Compórtate como si ella te gustara lo suficiente como para invitarla a salir, pero hazla sentir que te genera bastantes dudas. Que no fue suficiente para ti. Así la segunda cita es como si le dieras una oportunidad de reivindicarse. Y la tercera y la cuarta. Luego la rechazas de plano. No quieres saber de ella. Entonces ella va a llamarte. También funciona tratarla como si fuera un objeto sexual desde la primera cita. Lo que nunca debes hacer es hacerla pensar, porque va a admirarte y tú no quieres una relación platónica. Siéntete libre de ser grosero, rudo, ofensivo, vulgar, dominante, celoso, incongruente, ratero. Eso lo valoran mucho.»

    Este escrito me dejó con la boca abierta… ¿nos tiene en tan poca estima?, mejor la cierro… están a punto de salir sapos y culebras

  6. sandiadia

    Felps¿¿¿¿???

    Yo digo que más bien hay muchas mujeres pen…sativas, y tan enamoradas que no ven más allá de su nariz, y es por eso que el papanatas hace acto de presencia.

    Been there, done that.

    Al menos me di cuenta, y ahora no dejo que el príncipe se convierta en papanatas.

  7. Ana

    A tu gurú le faltó decirte que el Papanatas, después de unos 10 años en activo de subestimar viejas y sólo cogérselas, se queda solo con las manos todas callosas y la autoestima por el suelo!

    La venganza de los nerds rulea!

  8. Yo conozco un Papa-natas que vive en el Vaticano. Hay que cruzar un charco para llegar hasta él. Toma vino, no cerveza, y subestima a las viejas, que lo adoran como a un dios, aunque él las considera con tentaciones. (Eso sí, se rasca los huevos en privado.)

  9. Pues no es por nada, pero aplica en ambos lados… el equivalente sería la cabrona, bitch o como le quieras llamar, el chiste es que alguien tiene que dominar siempre.