Archivo diario: agosto 7, 2007

Fantasma

Desde mucho antes de tener la peregrina idea de escribir, ya existía el fantasma de ella.

Es hasta ahora que puedo describirla: tiene el rostro aniñado y los ojos expresivos como si no pudiera comunicarse más que con la mirada. Todas sus posturas exhiben cierta languidez enfermiza. Su cuerpo es perfecto, poblado de aromas, suavísimo. Cuenta historias que parecen míticas, y es espontánea e impredecible: sin pedirme permiso me encaja los dientes en el hombro hasta que grito, o en los dedos hasta que sangran, o me sugiere algo que me hace reír a carcajadas. Y se queda desnuda a la menor provocación y se entrega a mis manos y es elegante y cínica e incongruente, vive en huída perpetua. No se reprime al decir cosas que no me gusta oír. Sobrevive de algún modo sola, en un mundo creado por ella, un mundo imperfecto pero fascinante, lleno de recovecos.

Hace años tenía el inconveniente de no existir más que como un fantasma, pero en ese entonces eso no importaba, porque estaba invocándola, dándole forma, afinando mis sentidos para hallarla. A ella empecé a escribirle. Por ella comenzó la furia. Hablaba siempre de ella —de manera velada, en clave a veces— y, cuando aparecía alguien que pudiera parecérsele, me conmocionaba. Pero pronto se desvanecía la ilusión: no era.

Una vez la vi en este mundo de mortales. O eso me pareció. Pasó como una tormenta tan veloz que no pude cerciorarme. Se deshizo en el aire: es posible que ni siquiera exista.

Un día voy a hallarla y será como un milagro: la veo abstraída, leyendo algo que escribí —para ella.

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