Archivo diario: agosto 31, 2007

De rodillas

Ayer fui testigo de esto en la librería de Atrio / Travazares: un hombre saluda a otro hombre. Habla con la voz demasiado alta, muy modulada, me recuerda la pose del intelectual estriñido, la del filósofo halitoso. Toma una silla junto al otro hombre y lo encara. Le dice —en su voz estentórea— cosas como:

—¡Eres hermoso…! ¡Tenemos que tomar tú y yo la colonia Roma…! ¡Todos hablan mal de ti…! —todo el tiempo habla con signos de exclamación y puntos suspensivos, los ojos parece que van a caer rodando de sus órbitas—. ¡Yo mismo hablo mal de ti…! ¡Todos te odian…! ¡Yo te odio…! ¡Pero tú… tú… tú eres mi Maestro! ¡Tú eres Arte…! ¡Eres Arte…!

La perorata se prolongó por veinte minutos. Cíclica. No exagero: se arrodilló ante él. Habemos testigos abochornados de ello (que, sin embargo, aplaudimos para aligerarlo).

Media hora antes, como si supiera del performance que estaba por suceder y quisiera dar un prólogo, Ira quien suele pecar de lucidez comentó que a veces uno no ve a las personas sino únicamente a lo que representan. Me dijo:

—Por ejemplo, a veces tú sólo ves la belleza, pero no ves a la persona.

Pinchi Ira. Y debo admitir que a veces también me he arrodillado ante la chica que idolatro en turno. Somos tan poca cosa los humanos a veces.

Anuncios

9 comentarios

Archivado bajo Reglas de convivencia