Formas de la mentira

Ayer hablaba en clase de la importancia de los detalles en la narrativa.

—Si no dan detalles en sus textos —les explicaba—, es como cuando llega el puberto a su casa y «¿Dónde estuviste?», pregunta la mamá. «Por ahí», dice el chico, y se da la vuelta. Eso no es una respuesta. «Por ahí.» Un lector necesita detalles para poder imaginar…

Una mano se levantaba. Era de una alumna.

—Tengo una objeción. Yo cuando llego tarde siempre doy muchos detalles. «Y es que nos tardamos, papi, porque fíjate que nos paró el alcoholímetro y aunque el que manejaba no había bebido mucho de todas formas nos tuvimos que bajar…» Y así… ¿ves? Eso que tú dices no pasa.

Todas las mujeres en clase movían la cabeza afirmativamente. Me dí cuenta que estaba ante una de las diferencias fundamentales entre los hombres y las mujeres.

—Sí… —contesté—. Pero eso es muy de niñas. Dan tantos detalles que te abruman. Los hombres no. Los hombres cuando nos preguntan detalles les decimos: «¡Pues estaba en junta! ¿Qué parte no entiendes?» O si no: «Fui al dominó.» Y ya, sin dar detalle.

Los hombres del salón movían la cabeza afirmativamente. Y agregué:

—Y es que imagínate que nos ponemos a dar detalles: «No, gordita, es que me tardé porque ya ves cómo es mi jefe. ¿Ves que lo dejó su mujer? Quería que fuéramos con él a una cantina a acompañarlo en su dolor. Puros hombres en la cantina, no vayas a creer…» En el momento que un hombre se pone a dar detalles, la mujer inmediatamente se pone a sospechar. «Este se trae algo…» Y al revés, el día que la mujer le diga: «¡Pues fui al súper! ¿Qué parte no entiendes?», el hombre va a sentir celos.

Tenemos cerebros distintos, que ni qué.

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14 comentarios

Archivado bajo Entendimiento humano

14 Respuestas a “Formas de la mentira

  1. Justo ayer me paso eso. Me llamo mi novio para avisarme que no iba a clases, para irse a tomar con unos amigos, ademas claro de toda la explicación…
    Y lo peor, es que en vez de quedarme tranquila, mi cabeza no paro de dar vueltas!
    Creo que deberiamos reeducar la sociedad jaja

  2. Excelente.
    ¿O necesitás detalles?

  3. Y donde compro un cerebro masculino?
    Es que el mío, ya me da flojera…

  4. Muy distintos !!! jeje

    saluditos!

  5. Ana

    Una mujer que no da santo y seña de lo que hizo, una de dos, o es trasvesti o esconde algo.

  6. Jajajaja…

    Quiero ir a una de tus clases. No te imagino, la neta.

    Y sí, somos diferentes.

  7. Clap clap clap. Enormísimo descubrimiento.

  8. Vas bien felps, vas bien. Empiezas a comprender quien eres.

  9. REYNA

    Bueno los hombres (no todos, o tal vez no siempre), dan detalles de sus conquistas, asi que solo se adornan cuando les conviene, no somos tan diferentes.

  10. “Todas las mujeres en clase movían la cabeza afirmativamente” y yo desde aqui también la moví al llegar a esa parte del texto. Luego al final emití un ‘Ooohh!!’

    Ahora todo me queda claro.

  11. Uy uy uy!! Y yo que pensaba que con eso de libertá femenina ya habian cambiado las cosas caray.

  12. Nooo nooo!!!
    Ese blog no es mío. Tengo una explicación… esto debe ser un error; esto no es lo que parece… déjame expli..

  13. Ines

    Nunca había sido protagonista de un blog…

    Me gusta poder enseñarte cosas nuevas, ahora me doy cuenta que hay taaaaanto que debes de saber.

  14. La Güer-ever

    “El cableado es distinto.” Así lo llama mi psicólogo. Qué bueno ser diferente.