Cien años de sociedad

Estoy leyendo una novela de Pío Baroja que compré en la librería de viejo que está a la vuelta de mi casa. Se llama El árbol de la ciencia. Googleando acerca de ella me entero que se escribió en 1911. No han pasado siquiera 100 años. Al mismo tiempo que Baroja la escribía, alguien ya estaba construyendo el piano que tengo en casa. Pero cómo ha cambiado el mundo.

No sabían de la relatividad del tiempo/espacio. Los automóviles eran novedosos. La tuberculosis era mortal y sólo era tratable si el enfermo se mudaba a un clima cálido y seco. No había rayos equis, la auscultación médica se daba con golpecitos con el dedo y escuchando cómo resonaban. Los hombres se retorcían el bigote. Se consideraba que la pérdida de la virginidad era la ruina de toda mujer. La masturbación era un vicio deplorable. Los microbios eran un concepto avanzado. Se mandaban telegramas. Cosas así. Pero lo que más me dejó pensando fue esto: que un niño mostrara tendencia temprana a la lectura era visto como una mala señal.

La precocidad intelectual estaba emparentada con una constitución enfermiza. No era deseable. De un niño se esperaba que corriera, se ensuciara, se fracturara de vez en cuando algún hueso, se agarrara a golpes con otros chicos y no quisiera bañarse nunca. Se esperaba que fueran trogloditas hasta bien entrada la adolescencia. Se les educaba con golpes sabios. Así se hacían hombres. Ya luego, al crecer —a falta de televisión, tal vez— se pondrían a leer todo lo que no leyeron de niños… si querían.

El otro día llevé a mi hijo al parque. Disfruto verlo trepar, correr, reír, caerse y rasparse las rodillas. Dos mujeres cuidaban a sus hijos, de la edad del mío. Eran claramente mexicanas, pero les hablaban a sus hijos en inglés (un inglés de pronunciación Interlingua). Entre ellas comentaban todo en español. «Ya desde ahorita…», pensé. Buscar que los niños sean competitivos en un mundo globalizado.

Y en cien años qué dirán de nosotros.

Anuncios

12 comentarios

Archivado bajo Entendimiento humano

12 Respuestas a “Cien años de sociedad

  1. Ana

    Que somos unos trogloditas que chatéamos, asistimos a conferencias del otro lado del mundo sin necesidad de estar ahí, contraémos ETS, comemos chatarra y hacemos guerras.

    La pregunta sería: Acaso en 100 años habrá sociedad que diga algo acerca de nosotros?

  2. Karla

    Todo regresa a lo sencillo

  3. “¡Qué poquitos comentarios tenían antes los blogs!”

  4. Asu esta cañon :s yo creo que nos veran justo como nosotros lo vemos Saluditos

  5. Elisabetta

    Yo crecí pensando que llegar a 1994 sería como me enseñó Thundar el Bárbaro…que un terrible cataclismo se llevaría todo y que me tocaría ser la versión con boobies de Mad Max, pensar en el 2000 era para mí una imposibilidad.
    Y comulgo con Karla, back to basics… aunque no imagino mi vida en versión bohemia a la luz de las velas, sin energía eléctrica, sin tele e internet.

  6. Carmen

    Mucha suerte con tu nueva “casa”, Felipe. Ya te estoy haciendo prensa en Buenos Aires.
    Ah, y más que agregarte en favoritos, lo mejor para los seguidores de un blog son los feeds (RSS, tú lo tienes pero sospecho que no lo sabías), que te avisan cuando hay un post nuevo.
    Saludos

  7. Na! Yo por eso no tengo hijos, no quiero aprender franés.

  8. No había pants Fruit of the Loom ni tenis-de-los-que-flotan.

  9. Chosty

    Carmen como Felipe nunca se digna a contestar un comentario, si sabe de los RSS el blog es su vida jajaja

    En 1911 no había Internet, ni blogs…en 100 años que importa que digan de nosotros? no estaremos aquí…

  10. sandiadia

    Tal vez en 100 años el mundo ya no exista como lo conocemos por todo el daño que hemos hecho, y de cierta forma creo que la sociedad en general se ha ido degradando y denigrando…

  11. Dentro de cien años nos odiarán, por atrasados, decadentes y cerrados. En quinientos, habrá teóricos que dirán que la Edad Media se extendió hasta el siglo XX o XXI. En dos mil, dirán que fué la edad de oro del Imperio Americano de la antigüedad, y los fragmentos de los blogs que queden por ahí serán atesorados en museos virtuales…

    Por cierto, lo de que la “masturbación era un vicio deplorable” me recordó que leí por ahí que Pío Baroja tenía fama de onanista…

    Y qué onda con las ñoras, son de esas que les gusta el mame.

  12. perla

    ne pz ni me gusto por que no lo leeeeiiiiiii
    jajajajaja