Archivo diario: octubre 23, 2008

Saludos

Saludar siempre ha sido una cosa incómoda; en especial porque uno nunca sabe cuál es el saludo que aplica.

Caso 1) Te encuentras en el pasillo a un medio conocido. Es evidente que le da pereza saludarte y a ti más, entonces intentan evitarse, pero luego se hace evidente el contacto visual, así que hay que saludar, ni modo, pero entonces uno sólo levanta la cabeza en señal de ya te vi, pero el otro como que balancea el brazo un milímetro como si quisiera saludarte de mano, pero luego titubea, tú también como que ibas a saludarlo igual y al final también titubeas; total que tienes que regresar tus pasos y saludarlo bien y ya para este momento todo es bien ridículo.

Caso 2) Te encuentras a una chica que te gusta. Entonces haces lo posible por saludarla, pero es evidente su repulsión hacia ti. Total que no hay más remedio que te salude, pero lo hace de prisa y como si besara a un leproso.

Caso 3) Te encuentras a un amigo. Le das la mano buscando un apretón y entonces escurre la mano por tus dedos y luego busca que le pongas el puño para chocar puños. Tú lo haces torpemente.

Caso 4) Te encuentras a una chica que debes saludar. Ella te da la mano y tú, como quieres parecer democrático, te acercas a besarla, ella se siente invadida y se hace hacia atrás. El asunto es patético. Al final se medio besan, o sólo se dan la mano, da igual, pero es muy incómodo.

Caso 5) Te encuentras a un amigo. Lo saludas y te abraza y te da un beso. No sabes si se confundió o si realmente quiso darte un beso. Volteas a los lados a ver si nadie te vio.

Caso 6) Le das un beso a tu amiga y sientes que es posible abrazarla. Lo haces, sus pechos se oprimen contra ti. Los sientes. Ella sabe que los sentiste. Ella sabe que tú sabes que ella sabe en qué pensaste.

Y así sucesivamente…

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