Soledad en llamas

Antes le importaba mucho ser inteligente. Creo que no tenía otra cosa qué ofrecer al mundo. No era bueno en los deportes, ni siquiera sabía de futbol, menos pelearse a golpes (cosa que, a cierta edad y entre puros niños, es necesario para ser admitido), no tenía dinero, ni belleza, ni una conversación propiamente dicha, no era bueno socializando, era peor relacionándose con el sexo opuesto. Era un inadaptado dentro de los inadaptados, ni siquiera entre los nerds se sentía a gusto. Ante tal panorama, intentó refugiarse en las pocas cosas que había aprendido a hacer medianamente bien. Sabía dibujar un poco y se las arreglaba para sacar calificaciones altas con el mínimo esfuerzo. Eso era todo. No tuvo más remedio que fingir inteligencia, y creérsela. En la adolescencia, la inteligencia no es lo más valorado, pero tenía esperanza de que ese esfuerzo extra rindiera frutos cuando alcanzara la adultez.

Con los años, la inteligencia llegó a obsesionarle tanto que se creyó genio. Las evidencias que apuntaban a lo contrario eran abrumadoras: nunca ganaba una partida de ajedrez, su razonamiento matemático y su memoria eran bastante promedio. A fuerza de creerse inteligente, leyó muchos libros, los suficientes para que fueran los libros, y no las vivencias, su experiencia de vida. Así, rodeado de personas altamente complacientes, era posible hacerles creer que lo que él hacía medianamente bien, era en realidad una maravilla. A fuerza de creerse inteligente, también, despreció a los que no eran como él. Se quedó sólo, pero eso era mejor: al menos su soledad ahora tenía un motivo.

Los años tumbaron el mito de su genialidad. Tal vez, gracias al esfuerzo, llegó a ser el más inteligente de un grupo cualquiera de mil personas. Eso parece bastante a simple vista. Pero si el grupo era de diez mil, habría otros nueve como él, y uno de esos nueve siempre sería el más inteligente de los diez mil. En grupos mayores, de cien mil o de un millón, simplemente ya no figuraba.

Con los años también perdió interés en la inteligencia. Se volvió bobalicón, un tanto primitivo. Nunca pudo entender de futbol, ni pelearse a golpes. Tampoco logró recuperarse del todo de la soledad autoimpuesta. Con esfuerzo logró escribir unos pocos libros que no tuvieron muchos lectores. Se llevaba mejor con quienes lo admiraban, pero no podía dejar de sentir cierta compasión por ellos, que no se daban cuenta lo poco de admirable que tenía.

No hay moraleja en esta fábula. No vive mejor ahora que se permite ser el tonto que siempre fue. Tampoco peor. La única ventaja es que ya no debe esforzarse tanto.

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12 comentarios

Archivado bajo Felicidad instantánea

12 Respuestas a “Soledad en llamas

  1. KARLA

    TE DEJÉ DE ADMIRAR CUANDO ME DÍ CUENTA DE LO QUE DICES. ES VERDAD, NO ERES UN GENIO, SALVO PARA UNAS POCO PERSONAS INGENUAS Y FACILMENTE IMPRESIONABLES. SIN EMBARGO, GRACIAS A QUE MOSTRASTE TU LADO MÁS FRUSTRANTE, INCÓMODO, PRIMITIVO, SOLITARIO,TORPE, ETC., ES COMO ME HE PODIDO IDENTIFICAR PLENAMENTE CONTIGO Y HASTA TENERTE RESPETO. BUENA ENTRADA.

  2. Apartir de hoy queda prohibido postear fàbulas ya que sin consultarlo , se pensarà que el personaje principal es el propio autor .

    Ademàs se le suplica al pùblico lector aprenda a diferenciar la tercera persona de la primera , esto con el fin de no ofender a nadie… ” Antes le importaba mucho ser….”

    Jajajajaja yo amo a los genios, y tambièn a los bobalicones y primitivos jajaja bueeeeeno y tambièn a los Bartoluchis 🙂

  3. Creo que yo iba en la fase B.

    Pero qué bueno que no hay moraleja, me hubiera molestado mucho saber hasta dónde no llegué.

  4. Creo que en ciertas partes de la vida, cada uno encuentra una falsa puerta en la que cree pertenecer o minino encajar

  5. LaReina

    Ja, describiste a mi ex novio. Es malo pretender ser lo que no eres, de cerca es muy notorio y nada sobrevive a esa desilusión

  6. Filip

    A mi me sono a algo que dirian en tu funeral ja!

  7. No mames, es mi biografía… Excepto por que no he escrito ni madres. Chales. Me sentí perdido en la normalidad…

  8. karla

    sí!!! en tu funeral!!!

  9. Marilou

    ¡Muy buena entrada! 🙂

    Sólo añadiría algo a la última frase:
    “La única ventaja es que (se da cuenta de ello, lo tiene bien asimilado), ya no debe esforzarse tanto”

    La diferencia es que años después sabes quién eres, se llama: introspección, madurez, aceptación de tí mismo.

    ¡Besos!

  10. inedaptado dentro de los inadaptados =(
    No bueno, seria como sentirme en mis 14 por toda la vida

  11. Zuxana Danae

    Ahora que lo leo por segunda vez es…no se…en una parte me identifico pero…no quiero llegar a un final igual =(