Preparándome para la dentista

Debo estar sereno ante la realidad: en unas horas más van a introducir en mis encías una serie de herramientas punzocortantes, vibrátiles, dolorosas.

Yo estaré atado a una silla, impotente.

Tendré la boca abierta, aterrada.

La torturadora me analizará e ideará maneras de sacarme la sopa, y el guisado y los pedazos de pan atorados entre las muelas.

Entenderé cuál es el lado oscuro de la eternidad.

El colmo, al terminar la sesión, con las piernas temblando, los brazos laxos y una lágrima asomando por debajo de mis anteojos, tendré que pagarle.

Y prometer ir la próxima semana.

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3 comentarios

Archivado bajo Sigo sin saber qué estoy posteando

3 Respuestas a “Preparándome para la dentista

  1. conversacionesneuroticas

    Mhmh, dejame adivinar… limpieza dental?…
    OMG!! Valor, mucho valor..

  2. Me lleva, leer esto ha sido lo más inoportuno de la semana; tengo cita hoy…con la dentista, en efecto, tengo que ir…lo prometí la semana pasada…

  3. Alondra

    Venga ya! eso quiere decir que tienes dientes jejejeje… Hombres!