La Pinocha y el Lobo

Decían que la Pinocha era amante del Lobo. No eran personajes de una fábula infantil, sino los apodos de dos de mis profesores de prepa; de sus nombres no sé. De los dos semestres que duraba el curso literatura que impartía la Pinocha, lo único que viene a mi memoria son dos cosas:

1) Que ninguno de nosotros en el salón (y presumiblemente en toda la escuela) debería intentar jamás escribir, porque eso era para escritores. Y no, no era psicología inversa: decía eso con convicción antiburguesa (todos en la prepa éramos hijos de burgueses o, como mi caso, hijos de aspirantes a burgueses).

2) Que la literatura debía de ser “lúdica”, “sinfrónica” y “comprometida”. A la fecha no he vuelto a leer en ningún otro lado la palabra “sinfrónica”, no sé qué significa. La busco en el diccionario online de la RAE. No la conoce. En google aparece varias veces como una errata: “la orquesta sinfrónica de bellas artes”. Rebusco en google. Encuentro Sinfronia, como nombre propio, sin acento. Hay una serie de enterados que parecen utilizar el término con soltura, pero no les entiendo. Imagino a [coloque en este espacio el nombre de su escritor consagrado favorito] descartando ideas que iba a escribir por no encontrarlas suficientemente lúdicas, comprometidas o sinfrónicas (sin duda tu escritor consagrado favorito sí sabe qué significa eso).

Ignoro qué fue de la Pinocha y del Lobo, estancados en la década de los ochenta, del comunismo idealista latinoamericano de los años setenta.

Supongo que cosas parecidas o peores dirán de mí mis alumnos. Con suerte, ni siquiera ocuparé espacio en su memoria.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “La Pinocha y el Lobo

  1. Oye, Felipe, yo nomás quiero decirte en buena onda que cambies ese “feature” en el que, por alguna razón, sólo aparece una entrada en la -digamos- portada de tu bló. Estar picándole a las antigüitas se siente raro, como si de alguna forma estuviéramos espiándote.

    En cuanto a las palabras raras, yo encontré unas así en una novelita pretenciosa sobre dos músicos que escribían la misma exacta sinfonía… compuesta de silencio. Uooooh.

    Abrazo.

  2. Yo te recuerdo como profesor, uno dicharachero que sólo buscaba explotar el pequeño encanto de talento que cada uno de tus alumnos (incluyéndome) tenía (o ¿tiene?).

  3. Y si te gusta enseñar?
    (:

  4. “Y a tu esposa la Pinocha, empinarle la garrocha…”

    (fragmente de un conocido rap ochentero, interpretado por un tal Downes, o algo así, o por algún “lidercillo gris”)

    Perdón, no puede resistir la tentación de recordar una pequeña broma estudiantil.
    Saludos,
    G.