High school reality

He estado contactando vía Facebook a los compañeros de salón de la prepa. Personas que no he visto en 20 años. Incluso ahora que vuelvo a tener noticias suyas nada asegura que queramos volver a vernos, pero ya saben, la curiosidad.

Siempre ubiqué esos tres años como los más aciagos de mi vida, y creo que a la fecha nada les quita ese sórdido título. La razón es tan boba y tan abismal como la vida de adolescente: me creí el cuento de las high school movies y nunca pude aceptar, en ese entonces, que me tocó jugar el papel de nerd. Ahora que recapitulo supongo que fue menos peor que tragarme el cuento de las high school musical —suerte la mía haber nacido en 1972 y no en 1992—. Durante tres años fui un emo accidental y prehistórico: faltaban tantos años como los que yo tenía de vida para que se inventara el término.

Veinte años después sigo siendo muy nerd, pero ya no me perturba. Era tan nerd, ya desde entonces, que me pasaban este tipo de incidentes, que sólo a un nerd podrían pasarle:

Yo conocía a la perfección la biblioteca de mi abuelo (sobra decir que me motivaba en su exploración localizar el cambiante el escondite de las revistas pornográficas). Por años había explorado esos estantes empolvados con ediciones de páginas amarillas que se deshacían en los dedos. Era capaz de ubicar no sólo el libro, sino el párrafo preciso donde estaba determinado texto. Podía detectar cuándo había desaparecido un ejemplar o llegaba uno nuevo. Creí que esa biblioteca ya no tenía secretos para mí. Me equivocaba.

Un día metí la mano en el hueco que formaban dos estantes perpendiculares y extraje un volumen empolvadísimo, en estado de desintegración, que nunca había visto: Dominio y cultura de la Voluntad, de un doctor de apellido hindú de la universidad de Calcuta. Una edición de 1943. El hallazgo era equivalente a haber encontrado un viejo libro de brujería, y de hecho, algo así era: el libro abordaba las técnicas de autohipnosis y de hipnotismo. Cómo hipnotizar individuos y cómo hipnotizar a las masas. Cómo lograr que la gente pusiera atención en uno y se plegara a sus deseos.

Hice lo que nunca antes había hecho: robé el libro de mi abuelo y al día siguiente empecé a poner en práctica sus consejos.

El episodio era clásico: el nerd que encuentra un libro que le dará poderes extraños. Las chicas de la prepa no se imaginaban a lo que iban a enfrentarse.

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5 comentarios

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5 Respuestas a “High school reality

  1. Nerd. Por algo pasan las cosas. Gracias de nuevo por aquella charla en la que insististe en que abriera un blog y en cuando me regalaste las historias más descabelladas, ésta del libro por ejemplo. Había olvidado cómo era leerte.

    xoxo al hombre araña

  2. Hola bicho raro!
    Miss u (:

  3. Pfff, cómo me gusta leerte.

  4. Kat

    jajajaja!! me he divertido muchisimo!! … y al final lo lograste?? jajaja me encanta leerte!!

  5. 😀 Amo tu blog filip, lo amo.