A propósito del silencio

Escribir duele. En el alma, pues. Sea lo que sea que el alma sea, en caso de que el alma exista, o como se llame eso que no es el alma propiamente pero que se esfuma cuando morimos y duele cuando nos pasan cosas. Duele escribir frases tan malas como la frase anterior, pero no hablo de ese dolor. Escribir, duele en el alma. Es un dolorcito light, si quiere verse así. No se compara con otros dolores contra los que no hay nada que hacer sino esperar a que pasen, o a que no empeoren. Escribir es un dolor que en teoría podría evitarse no escribiendo y ya. Que puede anestesiarse escribiendo de otras cosas, cosas que no importen a uno, como opinar de política, o de futbol, o de mujeres (entendiendo por mujeres sólo esa delgada franja de la población femenina en edades y disposicion para el apareamiento), o de cualquier cosa que no importe. Escribir sobre cosas alegres no ayuda en nada tampoco, porque escribir sobre la alegría lleva inevitablemente a la conclusión de que la alegría es finita, y eso a final de cuentas duele. Curiosamente, escribir sobre la propia tristeza tiene efectos paliativos hacia el dolor y hacia la tristeza, pero uno acaba revolcándose en su propio cochinero de desazones y tormentos, y eso termina por hartar, para entonces escribir sobre tu propia tristeza ya se ha vuelto como opinar de política, ese malestar general que en el fondo no te importa un pepino: escribir de tu tristeza la vuelve ajena, como si le pasara a al lector y no a ti. Lo que duele es escribir sobre lo que sí te importa, lo que en verdad te da miedo, lo que en realidad te exhibe como no quieres ser visto. Y eso es de lo único que vale la pena escribir, lo único que merece ser leído, pero de lo que no puedo escribir justo porque duele.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “A propósito del silencio

  1. Yo le llamo autocensura… así, antes piensan en morbo y no en que duele.

    Un gusto leerlo de nuevo

  2. darle rienda suelta a la pluma sobre papel -o en este caso sobre teclado- es tan curativo como una aspirina para el dolor de cabeza. Es un discurrir de emociones intenso… no siempre conscientes de las consecuencias a largo plazo.

    Abrazo.