Antropomorfo

El escritor se cansó de escribir historias de seres humanos. Ni siquiera probó las historias de extraterrestres o de cualquier otro ente, porque era inevitable el antropomorfismo: al final no importa lo extraño que sea, el ente vive, piensa y siente como humano.

Rechazó todo realismo, tan atado a las circunstancias del aquí y el ahora, a las modas del pensamiento. Le pareció mejor el relato fantástico, que puede situarse en cualquier otra circunstancia, pero no podía evitar lo humano.

Elaboró una nueva estirpe de personajes: inmortales, ajenos a los vaivenes del sentimiento, a la narrativa cíclica, mitológica, que es la base de toda narrativa humana. Pensó en dioses, pensó en rocas.

Compró un cuaderno de hojas blancas y se puso a escribir sobre el movimiento de las placas tectónicas y la formación y erosión de las montañas. Quedó feliz con su relato, pero las montañas al poco rato empezaron a conversar entre sí.

Anuncios

Comentarios desactivados en Antropomorfo

Archivado bajo Uncategorized

Los comentarios están cerrados.