Ars brevis, vita longa

Vivir ochenta, noventa años, llegar a cien, que el adjetivo decrépito sirva para describirte.

—Lo ideal es seguir siendo productivo a esa edad —opina todo un sector demográfico.

Productivo pienso yo. Lo tomo con escepticismo. Producir es lo único que nos queda. Producir para qué o para quién. Me vienen a la mente oleadas completas de homenajes a la obra de. Dicho así suena a producir para pasar el tiempo. Te quedan décadas de aburrimiento absoluto, dedícate a producir para que se te pasen pronto.

Por qué no mejor jugar.

La vida es demasiado larga para la civilización que nos gobierna y tiene el inconveniente de que todo lo que esta civilización ensalza como lo mejor ocurre antes de los treinta. Me vienen a la mente oleadas completas de anuncios de desodorante. Y esta civilización se sustenta en lo que produce.

El inconveniente, además, es que antes de los treinta uno tampoco se da mucha cuenta de qué se trata esto. Si uno supiera, por ejemplo, a los 12 años que según esta civilización esto se trata de producir para pasar el tiempo, la vida sería distinta.

Por eso, mejor, jugar.

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