La impersistencia de la memoria

Una de las cosas que nunca logré resolver con mi psicóloga es mi tendencia a bloquear mi pasado.

Casi no recuerdo nada de cuando era niño, y más bien tengo la sensación de que me la pasé mal la mayor parte del tiempo. Tengo pocos recuerdos de la secundaria, de la prepa y de la universidad. Me acuerdo muy fragmentariamente de mi vida de casado, y de todo lo que pasó después, hasta ahora.

Cuando he sido feliz, prefiero olvidarlo para que no me duela luego. Cuando no lo he sido, prefiero no acordarme, para no revivirlo.

El presente es todo; y no soy partidario de la filosofía de “vivir el momento”.

Las cosas que recuerdo, que sin embargo son innumerables, son sobre todo teorías e imágenes inconsecuentes. Es un poco así: mi hijo mira una foto donde él está subido a mis hombros en el escenario de los Looney Tunes en Six Flags. No recuerda nada de esa vez, apenas hace dos años. La observa como si hubiera sido otra persona. Me recuerda a Rick Deckard tratando de convencerse de que esas fotos son recuerdos suyos.

Con todo esto que ha pasado, siento cómo va operando la muerte neuronal, el bloqueo, la censura del hipocampo. Pronto saldré con una teoría de lo que representó todo esto, o con una nueva novela. O no.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “La impersistencia de la memoria

  1. ¡Voto por la nueva novela! Todo lo que te sucedió es tan extraño que sólo lo podré creer como material de libro.

  2. Con una nueva novela, desde luego.