Dos tipos de cuidado

Autor creyente) Para ser escritor uno debe tener firmeza de fe en la literatura y su república; en sus autores, en la sucesión de sus monarcas y sus dioses; ser un fanático de la palabra y de las historias; creer que los personajes reflejan en verdad un aspecto importante de la naturaleza humana; creer en la brujería del lenguaje; creer que la realidad existe porque se le nombra; creer que tu propia vida es una narración y que las posibilidades se expresan sutilmente en lo cotidiano: coincidencias, desencuentros, puntos de quiebre… todo es literario. Amén.

Autor hereje) Para ser escritor es preciso no creer en absolutamente nada, empezando por el estúpido mote de escritor que puede caerte encima si algún editor por error o conmisceración te publica algo; es insensato creer que alguien más pueda ser escritor, y si uno se topa frente a alguien que así se autodenomine es una clara invitación a escupirle en la cara; el escribano, en todo caso, es un evento estadístico, así como uno puede ser carpintero y hacer una mesa, también se pueden llenar páginas con palabras hasta que salgo algo medianamente legible. Hay que desconfiar incluso de los escribanos que admiras porque nunca se equivocaron las veces que redactaron algo: Shakespeare, Poe, Borges, Nabokov, Cortázar. El lenguaje es sobre todo desconfiable como una puta que no te dice antes su precio. Tu vida no tiene sentido. Tampoco las vidas de nadie más. Son una sucesión de consecuencias infinitas que no lleva a ninguna parte. Toda novela, por lo tanto, es un absurdo porque se empeña en poner en orden o arrojar cierta luz sobre algunos aspectos mañosamente seleccionados de esa serie de consecuencias. Y sin embargo, lees. Tal vez porque en el fondo sientes algún alivio infantil cuando alguien te dice que todo esto puede tener algún sentido.

En medio de ambos extremos se abre un limbo enorme desde el cual es recomendable cualquier otra cosa excepto escribir. Vivir, por ejemplo, acto que por lo menos no requiere redacción alguna.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Dos tipos de cuidado

  1. Brillante. Vivir no requiere redacción alguna y sin embargo, precisa tanta edición. Te admiro.

  2. Muy buen poust, maestro. Un abrazo.

  3. Pingback: Dos tipos de cuidado (via https://pordefinir.wordpress.com/) « Creando TODO a partir de NADA…