Con alfileres

En cierto momento, a mitad del año que hoy termina, le dije a mi psicóloga:

—Creo que ahora mi problema es que he logrado todo lo que me he propuesto —esto lo decía yo recargado en el mullido sillón de mi consultorio, con pose de autosificiencia, cada semana yo pagaba para dictarle una conferencia sobre mi propia vida, la biografía disonante del hombre de éxito—. Quería que me publicaran una novela de forma seria, y ahí está. Siempre quise ser editor de mi revista favorita, y ahí está. Siempre quise una novia como la que tengo ahora… Tengo un hijo maravilloso. Estoy haciendo ejercicio regularmente. En realidad sólo me falta tener dinero para llevar una vida digna, pero eso implicaría dejar de hacer lo que amo.

Pocos meses después perdí el trabajo de editor, la novia me dejó, y me enteré que las ventas de mi libro fueron  decepcionantes.

Un viejo amigo, cuando le conté esto, me dijo:

—Qué envidia me das, maestro. Estás viviendo el sueño de todo escritor.

—Sí, güey —le contesté.

De eso, han pasado dos meses. Ahora escribo esto en una palapa en un hotel de playa, frente a una alberca llena de niños. El año nuevo me pillará a nivel del mar. Lo que viene promete ser maravilloso, aunque cada día muta, cada día es más abismal, cada día es mayor el vértigo, cada día es más alta la promesa de felicidad, y por lo mismo más inalcanzable; por momentos me tienta la opción de desaparecer, cerrar este blog, cerrar mi feisbuc, mi tuiter, mis cuentas de correo, cambiar de teléfono, huir. Pero no: tengo un hijo, que sigue siendo maravilloso, no podría hacerle eso. Como sea, hace una semana que no sé de él porque su mamá se lo llevó de vacaciones y no quiso decirme a dónde.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “Con alfileres

  1. Que envidia me das. Y cuanto te entiendo.
    No desaparezcas, ahora mismo tus letras son una boya virtual a la que me sostengo para no ahogarme.

  2. Perla

    Orale, qué fuerte…

  3. Bueno, yo compré tu libro…

  4. Caí aquí después de mucho mucho tiempo sin leerte y mira. Me encontré con todo esto. Al menos estás frente al mar y con esperanza.
    Pronto verás a tu hijo. Chale, no sé qué más escribir.

  5. También tengo el libro.
    Esto es momentáneo, en serio.
    Abrazos

  6. Ya bájale a tu mood emo que me estás desesperando. Lee “Los Demasiados Libros” de G. Zaid para que te des cuenta que si tu libro no vende es por una industria editorial redbulizada y no porque los astros hayan conspirado contra tu novela. ¿Tu novia? desde post anteriores siempre noté conflictos con ella, no te merece, que bueno que se fue con sus waves oscuras a otro lado. ¿Tu trabajo en Chilango? Bueno sí, fue una pérdida, la actual editora es una inepta y sus reformas lejos de mejorar la revista, la han hecho mas “guácala”. Ya no te lamentes, de seguro terminarás invitado para escribir en la desastrosa “caja de ideas” como lo hizo Salvador Camarena y tendrás tu programa de radio, como salvador camarena, o tal vez algo en tv en un canal de paga. Ya no te lamentes y mejor busca en que brillar, tu mejor carta es el haber sido editor de Chilango y cuando tengas algo invítame, siempre he estado dispuesto a trabajar contigo.