Monotonía

La etiqueta del frasco prometía una inteligencia descomunal una vez ingerida la dosis de una pastilla. Que utilizaran el adjetivo descomunal le pareció no sólo poco inteligente, sino estúpido, pero qué podía pedirle a un producto anunciado durante un infomercial en la madrugada. La etiqueta claramente advertía no consumir más de dos pastillas cada veinticuatro horas. Eso lo tomó como una invitación velada a incrementar la dosis. Primero tomó cinco pastillas y, cuatro horas después, al ver que no hacían ningún efecto, que la orina no emitía olores indeseables y que tampoco sentía nada parecido a la gastritis, decidió ingerir las quince pastillas restantes. Ya era tarde, se puso la pijama y se fue a dormir.

Decir que los sueños que tuvo esa noche fueron extraños es dar muy poca información sobre ellos, puesto que la norma de los sueños es su extrañeza. La particularidad que tuvieron era que no parecían sueños en absoluto: eran inmutables y tangibles como la cotidianeidad. En uno de ellos iba al banco a depositar un cheque, que tenía anotada una cantidad precisa, y un número de cheque que no cambiaba cada vez que lo leía de nuevo. La fila duró cuarenta y cinco minutos y las personas formadas en ella no se convertían en nada, ni se asemejaban a nadie que él conociera. La cajera lo trató amable y mecánicamente. Luego despertó. Otro sueño consistía en un trayecto interminable en medio de un embotellamiento. Todo ocurría sin contravenir una sola de las leyes de la lógica o de la física. Avanzaban un poco los autos, se detenían, avanzaban, se detenían. Despertó cuando el semáforo cambió a siga.

Sin embargo, es el último sueño el que nos ocupa ahora. Con aburrimiento escribía en una computadora un cuento sobre pastillas para la inteligencia. Letra por letra, y éstas no variaban ni trastocaban su orden. En ocasiones debía corregir dedazos, titubeaba en elegir la palabra adecuada, pero avanzaba. Letra por letra. Lo incomodaba la certidumbre de que esta vez ya no iba a despertarse más. Esa certeza se parecía a la muerte.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Monotonía

  1. En el sueño de al lado, alguien lo leía y escribía un comentario…

  2. La muerte lenta y aburrida que llega a cuenta gotas… día a día… Mi vida.