La edad de oro del blog

Hubo una edad de oro de los blogs. Fue antes de Facebook. Antes de Twitter. Podía uno postear lo que fuera y la respuesta era generosa. Veinte comentarios por post incluso para un blog impopular como éste. Había fans. Gente que te agregaba a messenger, que sin conocerte te consideraba su amigo.

Sigue habiendo blogs favorecidos por la audiencia. Pero los pequeños blogueros, los que siempre estuvimos a la zaga, nos empequeñecimos aún más.

Lo que desapareció —o quizá simplemente creció, maduró, o formó una familia— fue la comunidad. También es factible la versión de que el desaparecido fui yo mismo.

No podría decirse que los blogs fueran una red social. Era una frívola red de antisociales que convencían a otros de socializar con ellos. En esa época de oro del blog, los guapos éramos quienes redactábamos bonito y transmitíamos ideas más o menos enredadas. Era fama fugaz.

Ahora en Facebook los guapos y populares son… los guapos y populares de siempre: los mismos que en la prepa. De Twitter podría decirse que los inteligentes siguen siendo los “guapos”, pero el matiz de la inteligencia es otro: va del chascarrillero al nanoliterato; del periodista a la celebridad. Digan lo que digan los escritores, que por momentos parecen confundir el banquete de la escritura con la ingestión de botanas de 140 caracteres, la dieta del twitt es fast-food. El twittstar en la industria del porno sería un eyaculador precoz.

También la culpa la tuvo el aburrimiento. Después de meses de constatar que el bloguero empezaba a repetir sus propios chistes, sus anécdotas, que su vida antes atormentada se convertía, por obra de la microcelebridad virtual, en una existencia más llevadera, entonces ya no era interesante leerlo.

En tardes morbosas como ésta releo esos posts de 2007 y principios de 2008 con veinte comentarios y también veo que yo mismo dejé de ser lo que era. El impertinente. El ombligocentrista. O quizá siga siéndolo, pero ya resulta tedioso.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “La edad de oro del blog

  1. tigredart

    =(… yo te leo como desde hace… ahm… no sé, como dos años, y cuando descubrí tu blog, gracias a mi hermana, leí todos tus post… y a mi me sigue gustando, me encanta tu blog, y lloro cada que dejas de escribir XD

    jaja… en fin, nunca te había comentado, y te leo en el reader, así que de seguro ni te contabiliza como entrada… pero escribes bien genial, incluso he buscado tu libro… bueno, no dejes de escribir, escribes genial =)

  2. Juan Carlos

    Sin duda es cierto. La edad de oro de los blogs ha pasado, sin embargo, en la comercial y atrasada sociedad mexicana apenas comienzan a citarlos como fuente y a definirlos al “vulgo”, por tanto se refieren a blogs especializados o con alguna temática; eso sí, sin quitarle el protagónico a Twitter o Facebook. Esto deja a los blogs de carácter personal (o impersonal): por definir.

    Los veinte comentarios por post que solían haber antes se han reducido a los que quedamos escribiendo en los restos de los blogs sin utilidad marcada, uno a uno han ido cayendo escritores de tiempo libre, o más que eso, escritores por necesidad.

    El éxito se va marcando como siempre en lo que la gente quiere oír y no en lo que les quieran contar, aún así, espero siempre queden piezas de oro como tu blog escondidas en este enorme océano que es la red.

  3. Y uno puede volver y leerte y recordar por qué escribimos, por qué empezamos, por qué insistimos en el blog. Yo sigo aquí. Nada es de oro ni nada muere, son ilusiones mi Felpas querido, sólo ilusiones.